Eficiencia mecánica

La eficiencia mecánica es la relación entre la energía útil y la energía consumida, en otras palabras, es la relación que hay entre la cantidad de energía que consumes o necesitas y la cantidad de energía que puedes generar. En el caso del ciclismo, es la relación entre la potencia generada (energía útil / tiempo) y el consumo de oxígeno máximo o VO2 max (energía consumida / tiempo).
 
En numerosas ocasiones se habla del VO2 máx. como uno de los mejores predictores del rendimiento deportivo en deportes de resistencia y así es. ¿Pero porqué dos deportistas con el mismo VO2 máx. y mismo peso pueden generar distintos valores de potencia en esfuerzos a esta intensidad? Pues bien, uno de los factores que entra en juego para responder esta pregunta es la eficiencia mecánica.
 
Para respaldar la importancia de este factor de la fisiología humana, en un estudio se valoró en qué valores se encontraba la eficiencia en cada ciclista y luego cada ciclista compitió en una prueba de contrarreloj. Mediante un análisis estadístico, los científicos observaron que alrededor del 30% de las diferencias entre los tiempos de unos y otros se podían explicar por la eficiencia total. Y aunque el umbral de lactato y el consumo máximo de oxigeno pudieran explicar un mayor porcentaje de la varianza, no por eso es insignificante.
 
La clave es que la eficiencia es uno de los pocos parámetros que incluso los profesionales siguen mejorando con el paso de los años. Por esta razón los deportistas experimentados presentan unos valores superiores a los noveles, ya que es un parámetro muy ligado a la experiencia, al volumen de repeticiones. Como más veces repites una acción, más eficiente se vuelve tu cuerpo en realizarla. De aquí también que los ciclistas sean buenos yendo en bici y no corriendo, por ejemplo, aunque los músculos agonistas en ambas acciones sean prácticamente los mismos. Porque aun siendo dos acciones en las que se pone una gran carga en el tren inferior tienen patrones coordinativos completamente diferentes y la eficiencia es muy específica de cada acción, es decir, la eficiencia en un ciclista solo la puedes valorar sobre la bici.
 
Algunos de los mecanismos fisiológicos encargados de generar estos cambios en la eficiencia total son: la transformación del tipo de fibras musculares, cambios en la velocidad de contracción de las fibras musculares y cambios en la mitocondria (células encargadas de subministrar energía a los músculos a través de los diferentes sustratos energéticos: grasas, carbohidratos y aminoácidos).
 
¿Y a parte de realizar el mismo gesto una y otra vez, se puede hacer algo más para mejorarla? Pues resulta que sí, ya que según Jobson et al. (2012) parece que el ejercicio de alta intensidad es el estímulo más potente para generar cambios en la eficiencia total, eso sí, si buscamos cambios a corto plazo ya que, como se ha comentado anteriormente, lo ideal es sumar horas sobre la bici para hacer que mejore.
 
Por último, según el American Council on Exercise, los estiramientos del tren inferior también ayudan a mejorar la eficiencia ya que las articulaciones flexibles requieren de menos energía para moverse en mayores rangos de movimiento. También parece que cambios en la biomecánica de la bici pueden ayudar a mejorar la eficiencia (en el caso de llevar una mala postura), pero no por ello, el cambio de longitud de bielas o del tipo de pedaleo tienen que comportar necesariamente mejoras.