Umbral aeróbico o umbral ventilatorio 1

Siguiendo con el anterior post, escribiremos sobre uno de los primeros hitos fisiológicos de nuestro metabolismo: el umbral aeróbico.
 
Antes de adentrarnos sobre este umbral aeróbico nos debemos centrar principalmente en ubicarlo en nuestro metabolismo, para esto si miramos el modelo trifásico de Mclellan y Skinner (1980) que hay en la imagen de esta entrada podemos hablar de que el umbral aeróbico sería el final de la fase I del esquema.
Las principales características de esta fase I del modelo de Skinner y Mclellan son:
 
-       Consumo predominante es a través de la oxidación de las grasas (hasta el 90% del total de la energía de esta fase).
-       Fibras musculares implicadas son de tipo l (las más oxidativas y con menor excitación).
-       Habrá un aumento lineal y proporcional del volumen de oxigeno y de dióxido de carbonio a medida que nos vamos adentro en la fase, acercándonos al umbral aeróbico o el umbral ventilatorio 1 (VT1).
-       Aparece un aumento del gasto cardiaco gracias a un aumento de la frecuencia cardíaca pero a la vez, un aumento progresivo del volumen sistólico quedando este último estable a partir del final de la fase l.
 
Una vez llegamos al “límite” de esta fase, que es el VT1 o umbral aeróbico hay una serie de cambios fisiológicos que no suceden a principio de esta fase como por ejemplo:
-       Los requerimientos de fuerza son excesivos para las fibras tipo I, por lo que empieza a reclutarse simultáneamente por primera vez las fibras tipo lla.
-       Para el reclutamiento de estas fibras se activa por primera vez la glucolisis anaerobica para aportar ATP adicional a la ruta oxidativa y esta genera por 1ª vez como producto de esta reacción el lactato.
-       Este poco lactato que se produce es tamponado utilizando el bicarbonato.
-       A medida que va aumentando la intensidad, la vía energética pasa de ser de grasas a hidratos de carbono.
 
Por lo tanto, podremos ubicar el VT1 o umbral aeróbico en ciclistas entrenados entre el 54 y 60% del volumen máximo de oxigeno (VO2máx.) y entre el 84-88% de su umbral anaeróbico.
 
Los factores limitantes de este a intensidad constante van a estar relacionados con la disponibilidad energética de glucógeno y/o por las condiciones ambientales donde esta el sujeto realizando el ejercicio (humedad, temperatura, ventilación) y una adecuada reposición de líquidos que en este caso, el factor limitante pasaría a ser la deshidratación, el aumento de la temperatura interna y la deriva cardíaca que puede provocar.
 
Entrenar de forma continuada a este VT1 se producen adaptaciones prioritariamente de la eficiencia aeróbica así como una optimización de la oxidación de las grasas y un aumento de sus depósitos en el interior de la fibra muscular en forma de triglicéridos intramusculares (Seiler et. al. 2009).
 
Teniendo en cuenta que es el primer hito fisiológico importante de nuestro metabolismo, es muy importante trabajar bien esta vía energética en determinadas modalidades del ciclismo, sobretodo en pruebas de larga distancia pero a la vez, no descuidarla en modalidades mucho más cortas como podría ser carreras de eliminator en MTB ya que una correcta utilización de las vías oxidativas nos pueden ahorrar tirar de otras vías durante las pruebas o salidas que hagamos en un fin de semana.
 
Seguir una buena determinación de este VT1 con precisión, una progresión correcta y un aumento de volumen en el tiempo en zona también determinará el éxito de las adaptaciones que producirán a este primer hito fisiológico.


Bibliografia:
 
Skinner, J. S., & Mclellan, T. H. (1980). The transition from aerobic to anaerobic metabolism. Research quarterly for exercise and sport, 51(1), 234-248.