Entrenar ordenado

Corría junio del 2020, apenas hacía dos meses que gozábamos de la libertad para salir a rodar a la carretera. El confinamiento me había dejado mental y físicamente tocado. Además, me cogió por sorpresa en un viaje de trabajo en Canadá, cuando a penas llevaba tres días allá tuve que volver a riesgo de que me cerraran los aeropuertos europeos. Totalmente desprevenido me encontré encerrado en casa y… ¡Lo peor! ¡Sin rodillo! Ese elemento no formaba parte de mi vida, pensaba que era un elemento para gente con complejo de hámster enjaulado. ¡Ahora tengo tres! Uno en mi casa de Andorra, otro en casa de mi pareja y otro que le compré a mi hijo para su piso de estudiante. Pero a lo que iba, no me voy a extender hablando de rodillos y de lo fundamental que es tener uno para aquellos ciclistas que se lo tomen en serio; decía que, en junio del año pasado, estaba tocado mental física y mentalmente. Había cogido la bici como simple aficionado cicloturista como otras primaveras y estaba empezando a coger forma en el mes y medio que llevábamos de libertad.
 
Pero mi cabeza necesitaba más, siempre me ha gustado competir, anteriormente había competido en esquí alpino (lo sigo haciendo, aunque con menor intensidad) y en automovilismo. Me planteé correr en ciclismo. ¡Esto sí que era un reto con 53 años! Competir en este deporte no es una cosa que se pueda hacer teniendo simplemente habilidades técnicas o mentales, requiere un entrenamiento ordenado y planificado, teniendo en cuenta los picos de forma y una evolución a largo plazo. Evidentemente no era suficiente con salir a hacer puertecitos por Andorra, dónde vivo, y pensar que cuanto más subiera más fuerte estaría. Sin la ayuda de una buena planificación no era posible plantarse competir.
 
Busqué, me informé, pregunté a amigos que competían. Consejos y recomendaciones hubo muchas, pero la que más oí es: “habla con Codinach”. Así que  pronto me puse en contacto con C2 Cycling Coach y empezamos a trabajar. Al principio todo fueron novedades y descubrimientos: no había utilizado potenciómetro en mi vida, tenía un pulsómetro sencillo que marcaba las pulsaciones de forma errática y fallaba más que una escopeta de feria, no sabía lo que era tomarse un recuperador después de entrenar y me sobraba unos quilillos.
 
La verdad es que entrenar de forma ordenada cambió mi vida y mi motivación. La utilización de herramientas como Training Peaks fue otro gran descubrimiento. Acostarme sabiendo exactamente lo que tendré que hacer al día siguiente me evita estrés y hace que una persona como yo que, por mucho que lleve toda la vida haciendo deporte y compitiendo, no tengo ni idea de como planificar una cosa tan específica como el ciclismo no tenga que improvisar. Entrenar de forma ordenada y planificada me ha hecho ver que si cumples de manera estricta las directrices de los profesionales que te orientan la progresión es constante, y más en mi caso que nunca lo había hecho así en ciclismo lo que supone mucho margen de mejora.
 
Empecé a entrenar con C2Cycling Coach en junio de 2020 y hasta el fatídico 30 de mayo la progresión fue constante, lo picos de forma cada vez estaban más arriba en el gráfico. Pero, cosas del deporte de competición, el último domingo de mayo de este año sufrí una grave caída durante los Campeonatos de Catalunya Máster 50 y acabé en la ambulancia con una fractura de fémur y de allí directo al quirófano del Hospital de Palamós. A pesar de la desgracia de haber sufrido un accidente y de ver la temporada truncada de repente mis ilusiones siguen ahí. Y debo decir que, y no quiero con esto que este artículo parezca una alegoría propagandística, simplemente digo la verdad de lo que siento, C2 Cycling Coach ha seguido allí. Josep Codinach me llamó desde el primer momento. Y tanto él como mi entrenador, Jordi Serrallonga siempre han estado presentes ayudándome en el proceso de rehabilitación y planificando la recuperación. Siempre atentos para contestar mis preguntas y par asesorarme en todo momento. La verdad, no tengo ni idea de cuantos clientes tienen, pero siempre que interacciono con ellos lo vivo como si yo fuera su único ciclista. El trato es altamente personalizado.
 
Decir que hoy, cuatro semanas después de la operación, he recibido el visto bueno del traumatólogo para empezar a rodar en bici por el asfalto. Suave, sin forzar, pero esto me llena de ánimo y me hace ver que a pesar del accidente la temporada no está perdida. Ya estoy pensando en las careras de septiembre y octubre con la misma ilusión. Y estoy seguro que si sigo de forma correcta la planificación como he hecho hasta ahora voy a llegar en plena forma.