Diferencias entre un ciclista de alto rendimiento y un amateur.

En días de Tour de Francia, no es raro maravillarse por las muchas exhibiciones que los/las ciclistas profesionales realizan: grandes velocidades en puertos con grandes desniveles, sprints masivos, medias de velocidad en etapas larguísimas y la cantidad de kilómetros que hacen durante tres semanas sin apenas tiempo para recuperar. Idolatrarlos/las está permitido, sin embargo, compararse o tratar de imitarlos/las es un error en el que suelen caer los/las ciclistas de diferentes categorías, y aquí os dejamos algunos de los factores que nos diferencian los unos de los otros:


1.     Dedican el 100% de su tiempo en mejorar su rendimiento. Tienen más tiempo para entrenar, más tiempo para recuperar y además gozan de mayores recursos para ello. El entrenamiento de cada ciclista debe estar adaptado a su tiempo disponible y además tener en cuenta el tiempo y los medios de recuperación que tiene a disposición antes de realizar el siguiente entrenamiento, que no son los mismos que el ciclista amateur.
 
2.     Las competiciones son diferentes. Tenemos tendencia a querer realizar grandes volúmenes, y asociamos la máxima de “cuantos más kms mejor” a un mejor rendimiento. Pero nada más lejos de la realidad. Los/las profesionales realizan competiciones de más de 200km y enlazan varios días seguidos en etapas de 5 y 6 horas. No debemos tratar de imitar sus volúmenes de entrenamiento, sino analizar la competición y la categoría que estamos preparando y entrenar acorde a ese objetivo y teniendo en cuenta la disponibilidad que explicábamos en el punto 1.
 
3.     La intensidad de entrenamiento siempre va a ser relativo a nuestros umbrales y por tanto la principal diferencia reside en la cantidad de entrenamiento de intensidad que somos capaces de asimilar. Probablemente seamos capaces de hacer un entreno de alta intensidad similar al que realiza un/a profesional, pero habrá que ver el coste que tendrá sobre nuestro organismo y cuantos días necesitaríamos para volver a realizar un entrenamiento de alta intensidad a diferencia de ellos/as.
 
4.     Precisamente en la recuperación y otros factores incluidos dentro de lo que llamamos “entrenamiento invisible”encontramos diferencias también. Por lo general, gozan de acceso a un masajista siempre que lo necesiten, les planifican la alimentación en base a sus objetivos y cuentan con herramientas que ayudan a acelerar a recuperación. Y todo esto sumado al descanso, pues como decíamos antes, salvo el tiempo que invierten en entrenar, el resto lo pueden invertir en el descanso, cosa que diferencia y mucho el rendimiento de un deportista o otro. 
 
5.     Y por último hablemos del talento. Son los/las mejores del mundo y de base sus capacidades están por encima de la media. Ello les ayuda a entrenar y asimilar mayores cantidades de entrenamiento a un coste inferior. La intensidad absoluta que toleran y pueden producir siempre será superior a la del ciclista medio.


Por tanto y a modo de resumen, un profesional entrena más horas (por disponibilidad y por necesidades de su competición), a intensidades relativas similares (pero con la capacidad de asimilar y repetirlas más veces) a intensidades absolutas superiores (puesto que de base tienen mejores condiciones) y todo esto acompañado por un contexto  (el del/la profesional) que les facilita y permite vivir por y para el rendimiento ciclista.