Deriva Cardiaca o Cardiac Drift.

Siguiendo con la temática del sistema cardiovascular, quizás hayas oído hablar sobre la deriva cardíaca o su terminología más popular “drift cardiaco”. A continuación, vamos a explicar de que se trata, la información que nos proporciona y la utilidad de controlar este parámetro como control de adaptaciones de entrenamiento o incluso como síntoma de posibles situaciones que estén provocando un descenso del rendimiento, ya sea de forma interna o externa.


Hablamos de drift o deriva cardiaca para referirnos a la elevación de la frecuencia para un esfuerzo prolongado que se mantiene a intensidad constante. Tendemos a asociar una determinada intensidad o carga externa (watts, velocidad…) con un valor de frecuencia cardiaca, y en ocasiones damos por hecho que esta asociación es lineal y continua durante todo el entrenamiento. Sin embargo, es posible que algunos de tus entrenamientos (sobre todo con entrenamientos de intervalos o trabajo continuo extensivo) acaben pareciéndose a esto:

Siguiendo la imagen de arriba podemos ver en fucsia la potencia; en rojo la frecuencia cardiaca. Como podemos ver, a pesar de mantener la misma potencia durante todos los intervalos, la frecuencia cardiaca cada vez se eleva más y más.


Este fenómeno de origen multifactorial se ha asociado tradicionalmente al trabajo del cuerpo por compensar el incremento de la temperatura corporal durante el ejercicio, disipando el calor hacia zonas periféricas (piel). Otros factores podrían ser la deshidratación y fatiga del sistema neuromuscular.
La deriva se suele ver más acentuada en personas menos entrenadas y esto nos da una pista de como podemos utilizarlo a modo de control para la evaluación de nuestras mejorías.


Si para un mismo ritmo o intensidad, tenemos una menor deriva cardíaca de uno a otro entrenamiento, probablemente hayamos mejorado, teniendo un menor gasto cardíaco para la misma intensidad (eficiencia).


Si usas Training Peaks para controlarlo, el valor PW:HR y EF son los indicadores que te permiten controlar estos cambios. Porcentajes más bajos en PW:HR y valores de EF mayores para un mismo entrenamiento, significan mejoras relacionadas con el sistema cardiovascular.


Si se diera el caso que estos valores empeoran de manera acentuada en un entrenamiento, no caigas en el error de pensar que has empeorado de golpe. Como ya hemos dicho el drift es multifactorial, y factores como la temperatura exterior elevada (llegada del verano), inicios de enfermedades (resfriados…) o fatiga producida por el entrenamiento podrían estar afectando a este valor.
No pierdas de vista este valor y observa como cambia durante el año en función del tipo de entrenamiento y la época del año en la que estás.